València podría inundarse
- Gisel.la Esteso Núñez
- 12 mar 2017
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Expertos proponen medidas para combatir el cambio climático
La Tierra no puede desaparecer pero la especie humana sí. El cambio climático es un problema que de forma paulatina va a acabar con la especie humana. De hecho, los humanos ya han provocado la extinción de otras especies. Según los estudios del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) la costa mediterránea va a ser una de las más afectadas. No se puede olvidar que la Comunitat Valenciana está situada en un llano fluvial inundable, tanto por las tormentas como por la subida del mar.
El nivel del mar Mediterráneo crecerá 80 centímetros al final de siglo como mínimo, según datos estimados por la ONU. «La AEMET hizo unos cálculos específicos para calcular las zonas que son inundables debido al cambio climático en España en el que la Comunitat Valenciana desaparecía», afirma Manuel Sabatell, integrante de la Asociación por el Medio Ambiente y Contra el Cambio Climático (AMA) y responsable del proyecto “Soluciones al cambio climático”.
Además, Julià Álvaro, secretario autonómico de Medio Ambiente y Cambio Climático, exhibió en 2015 el informe sobre las emisiones de gases de efecto invernadero subordinadas al Comercio de Derechos de Emisión. El certificado refleja un incremento del 12,5 % de CO2 entre 2013 y 2015 en la Comunitat Valenciana. El aumento se debe a una aceleración de la actividad productiva tras la crisis, según Medio Ambiente.
Josep Santacatalina, jefe de servicio de energías renovables y del cambio climático del Observatorio del Ayuntamiento de València, explica que el cambio climático es la variación que se produce en el clima en periodos de tiempo muy largos, porque hablamos de clima y no de tiempo atmosférico, y que son debidas estrictamente a efectos antropogénicos.
«Lo que está sucediendo en la cuenca mediterránea es que están aumentando las temperaturas, ciclones y tornados que en un futuro serán mayores. Los expertos de la ONU y Greenpeace advierten que son efectos que no inciden exclusivamente en un pueblo o en un municipio sino que van a afectar a toda la Comunitat», sostiene Conrado García, responsable de la Comunicación del Cambio Climático y energías de Greenpeace.
Conrado García insiste en que es necesario reducir las emisiones de CO2 como consecuencia de la actividad humana y que todas las personas dentro de su campo de actuación puede llevar a cabo medidas para disminuir el impacto del cambio climático.
Manuel Sabatell expone algunas soluciones para hacer frente al calentamiento global. «Se debería de prohibir directamente la circulación de vehículos por combustibles fósiles dentro de la ciudad. Los consumidores tendríamos que volcarnos en el consumo local porque implicaría un desarrollo de la agricultura valenciana», añade Sabatell.
Sandra Jiménez, responsable y técnico de educación ambiental de la Bio_Oficina del Ayuntamiento de València, asegura que en dicha ciudad se han encontrado fármacos como el paracetamol en acequias. «Una cosa muy básica sería no verter residuos en los ríos, vertederos o el baño porque mucha gente confunde el inodoro con un cubo de basura», considera Jiménez.
Desde el Ayuntamiento de València, Josep Santacatalina y su equipo han elaborado dos planes de acción frente al cambio climático, un plan de mitigación y otro de adaptación. «Respecto al plan de adaptación falta su aprobación en pleno. Desde ya se están aplicando medidas para combatir el cambio climático al que nos enfrentamos y tener una ciudad que sea persistente frente a esas alteraciones climáticas». Las medidas que componen el plan son urbanísticas, actividades de movilidad, medidas relacionadas con recursos hídricos y también sobre clima, costas apunta Santacatalina.
Manuel Sabatell resume las acciones principales a la hora de combatir el cambio climático: «La idea del vehículo privado tenemos que quitárnosla de la cabeza, con ello se reduciría el 25 % de las emisiones sustituyéndolo por un transporte público funcional. El otro 25 % es la energía eléctrica que consumimos, en estos momentos hay compañías y cooperativas que compran su energía como energía renovable. La otra tercera parte sería la alimentación ecológica para combatir la agricultura y la ganadería industrial. Y por último, reducir, reciclar y reutilizar».
Otra de las medidas que reduciría el efecto invernadero sería hacer un uso racional de los servicios con el menor gasto posible de recursos, para ello se aplicarían las técnicas de eficiencia energética que, según Santacatalina, consisten en tener instrumentos que tengan un consumo reducido, ya que hay aparatos que tienen una calificación energética diferente y tenemos que tender a tener electrodomésticos de menor consumo.
Por otro lado, Alejandro Bellido es bioquímico, docente y voluntario de la agenda 20/30 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El profesor promueve un proyecto para que un instituto de la Comunitat sea más eficiente: «Se va a elaborar una eco-auditoría en el instituto Clara Campoamor. El objetivo es analizar cómo se puede ahorrar energía y cuidar el medio. La idea es concienciar a los alumnos de forma lúdica».
Si se analiza el terreno en el que está situada España, se puede comprobar que no tiene recursos energéticos tradicionales como es el petróleo o el carbón pero sí tiene fuentes naturales de donde poder extraer energía limpia y no contaminante. «Somos ricos en sol, en agua costera y en viento. Hay que aprovechar esas energías y no pagar por energías fósiles contaminantes que vienen de otros países», expone Santacatalina. Conrado García, también apuesta por esta solución, pues afirma que Greenpeace ha demostrado mediante varios estudios científicos que España podría abastecerse con energías renovables. «Estamos hablando de adiós a las nucleares, de adiós al carbón, al gas entre otros combustibles», recalca el activista.
Manuel Sabatell plantea un futuro preocupante: «Los científicos hablan del efecto run away en el que a partir de dos grados la temperatura se puede disparar de manera que sea imposible para la mayor parte de los ecosistemas adaptarse al cambio de temperatura. Es decir, se está hablando de la posibilidad de una extinción. Lo que no se dice es que en el 2035, como muy tarde, habremos superado los dos grados de temperatura».Tras este panorama el ser humano debe de actuar inmediatamente, en el planeta está por un tiempo limitado y debe conservarlo para las próximas generaciones.



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