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¿Rebeca, estás ahí?

  • Gisel·la Esteso Núñez
  • 26 abr 2017
  • 3 Min. de lectura

Rebecca no es una película de Hitchcock. Es un cuento de hadas, una historia sin sentido del humor pero que tiene el mérito de la sencillez. Alfred Hitchcock muestra al público las relaciones entre los seres humanos con simplicidad, claridad y sutileza.


Aunque es una película de la época americana de Hitchcock se trata de un film muy inglés, la historia, los actores y el director lo son. Es una película muy novelesca en la que la psicología de los personajes es más importante que la propia historia.

Hitchcock, tuvo que agregar el suspense ya que la novela original de Rebecca (obra original de la escritora Daphne du Maurier) no era un thriller, sino más bien como ya hemos dicho una historia psicológica. Hitchcock seduce al público aterrorizándolo. Para intensificar la sensación de miedo, la casa está aislada de cualquier otra para no desviar la atención de Manderley.


En cierta medida Rebecca es la historia de una casa, este es el comienzo de la película. Incluso en determinadas escenas llama mucho la atención la desproporción entre la protagonista, que se nos muestra empequeñecida respecto a Manderley y la mansión, entre. La película se inicia con un travelling en el que a través de un camino se llega a una casa mediante un plano general. Por cierto, se trata de una maqueta y esto refuerza la estética de cuento de hadas que ya habíamos comentado previamente. La protagonista está creada a imagen y semejanza de la Cenicienta y la señora Danvers es la hermanastra que le hace la vida imposible.

Y es que los cuentos de niños son todos terroríficos: Caperucita es devorada por un lobo, Pulgarcito es abandonado en el bosque por sus padres... Hitchcock, inicia la película como comenzaría un cuento de miedo, alejándonos de la realidad, situando al espectador ante la historia de la Cenicienta.

La música contribuye a este efecto y es que para Hitchcock tanto la historia, la fotografía, la iluminación como la música cuentan. Cada escena está planteada como él decía “Como un momento privilegiado, sin agujeros ni manchas”. De hecho las sombras y la música predisponen al espectador para una escena sobrecogedora. En Hitchcock no es fácil separar la forma y el contenido como bien decían Eric Rhomer y Claude Chabrol: “Alfred Hitchcock es uno de los más grandes inventores de formas de toda la historia del cine. Posiblemente solo Murnau y Eisenstein se le puedan comparar en este aspecto… La forma aquí no adorna el contenido, lo crea”.


La segunda señora de Winter es una huésped, una extraña, extranjera poco pudiente. Se podía replantear su papel en el film, ella no se siente protagonista de nada, hace todo lo que le piden y no se sabe apenas de ella, de quién es y cuál es su historia. Nos hace pensar en la Cenicienta, siempre haciendo su trabajo sin rechistar, desde el inicio de la película con la señora Van Hopper ya se visualizan indicios de sirvienta. Además de las insistencias del señor de Winters en el almuerzo “comete los huevos se buena niña”. Es una mujer que quiere que la quieran y duda en diversas ocasiones de sí misma y sobre su autoridad.


Se le caracteriza como una persona frágil y débil cosa que la señora Danvers percibió desde que llegó a su querida mansión. La incitación al suicidio por su ama de llaves, o su temor hacia ella tras romper una figura es un claro ejemplo. Danvers es un personaje clave en la película, es la piedra angular provoca que el film avance de una manera inesperada y se consiga una acción que al principio se creía que no iba a tener lugar. Es el personaje terrorífico de esta historia, Hitchcock lo consigue mediante planos en los que no se la ve aparecer ni caminar, su cara es impasible y su mirada implacable. La señora Danvers es un fantasma que atormenta a nuestra Cenicienta. La angustia que genera en el público y en la protagonista (hablando de la segunda señora de Winter) se consigue mediante el recurso de hablar constantemente de la difunta Rebecca aunque jamás se nos muestra su cadáver. Nunca una muerta ha estado tan viva.


La película Rebecca refleja una sociedad machista de la época en la que la mujer estaba sometida al hombre. Pero no solo se descubre este carácter misógino sino también clasista. Muestra con comentarios inapropiados cómo ciertas personas no pueden asociarse con otras por tener distinto patrimonio.


Se sabe más de la primera señora de Winter, Rebecca. Todo nos recuerda a ella. Los pañuelos con sus iniciales, las sábanas, los criados, el jardinero…Sentían tal devoción por Rebeca que confundían a la nueva señora de Winter. Parecía que estaba más viva que la segunda señora de Winter, sabíamos su nombre por el contrario nunca sabremos cómo se llamaba la segunda esposa de Maximilian.


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