Los conciertos privados serán el nuevo Palau de la Música
- Gisel·la Esteso y Sara Iglesias
- 5 dic 2017
- 5 Min. de lectura
Beethoven decía que la música es el vino que inspira nuevas creaciones. La música se puede escuchar de distintas maneras, a través de la radio, de un CD, en Spotify y en los grandes conciertos en vivo, entre otros medios. Pero, con los años surgen nuevas formas de escucharla, al menos en la Comunitat Valenciana: los conciertos en casa son una novedosa iniciativa en la que el músico invita al público, en este caso amigos, a su domicilio. Es una manera de acercar la música a todo tipo de personas, sacándola de las serias salas de conciertos.
El proyecto nace en el año 2012. Pero, este tipo de programas tienen un recorrido consolidado en casi todos los países del centro de Europa. Las audiciones se realizan en los salones de los hogares con personas completamente desconocidas. Asimismo, los recitales tienen una peculiaridad, ya que, en ocasiones, el día anterior se descubre el lugar y la hora en la que se va a disfrutar de los maestros concertistas.
Es cierto que ya en el siglo XIX, en Alemania se apreciaba el gusto por la música de cámara, de hecho, este tipo de composiciones estaban pensadas para interpretarse en un entorno reducido, casi privado. El protagonista de esta propuesta que ha trasladado esta corriente a València es el violonchelista alemán Arne Neckelmann y su acompañante, el pianista Mark Reichow conocidos como Dúo Neckelmann - Reichow. Aunque en otras ocasiones se invita a otros prestigiosos músicos de distintos fosos europeos. Arne Neckelmann proviene de Berlín, aunque se ha formado en diversos países como Malasia y Francia. Este músico trabaja en la actualidad en la orquesta del Palau de la Ópera Reina Sofía de València desde sus inicios donde llegó de la mano del insigne director Lorin Maazel, además es profesor de violonchelo.
Recopilación de algunos de los últimos conciertos privados en La Gran Casa Escondida de Arne Neckelmann en 2017. Vídeo de Gisel·la Esteso Núñez.
Lo mágico de estas citas es que el público congregado se encuentra a tan sólo un metro y medio de los solistas. Así, se puede disfrutar sin límites ni barreras de los sonidos de la sala. Se perciben claramente las notas percudidas del piano o la fricción del arco sobre las cuerdas. Goyi Núñez, traductora y profesora de francés, inglés e italiano cree que la comunicación entre músico y público es mucho más estrecha. <<Se da la gran suerte de poder hablar y comentar con ellos detalles de su preparación. Pero sobre todo, es la atmósfera que se crea, el público se siente como en su casa, distendido y dispuesto a disfrutar del virtuosismo de los músicos>>, resume la profesora. El público que asiste es muy diverso, personas sensibles al lenguaje musical, la mayoría son músicos, docentes y médicos. Aunque parezca un ambiente selecto, para poder disfrutar de estos conciertos solo se tiene que llamar o enviar un What’ s App y reservar una plaza según el anfitrión.
Antonio Rodríguez, no toca ningún instrumento aunque desde la infancia le ha apasionado la música clásica. Él es profesor de educación primaria. <<Me encontré a Arne Neckelmann de forma casual, le reconocí y le saludé>>, afirma Rodríguez. Desde entonces lleva asistiendo dos años a este tipo de conciertos privados. Para él, la música en directo en un ambiente familiar le genera un gran atractivo. Pues <<la proximidad, la sonoridad y la acústica, la naturalidad y la humanidad de la música, además de la cercanía de los músicos, es toda una experiencia que no se puede tener en un establecimiento como el Palau Reina Sofía>>, reconoce el profesor. Además, la diferencia entre tocar en el Palau Reina Sofía y la música de cámara es el repertorio. <<No podría hacer un concierto de una ópera en mi casa por una cuestión de espacio. Ni el ambiente es el mismo. Es más distendido>>, considera Arne Neckelmann.
Estos acontecimientos quieren divulgar la música en directo de los autores clásicos como Franz Schubert, Ludwig van Beethoven o Johann Sebastian Bach, entre otros. De este modo, los artistas ofrecen su música y, los invitados permiten que su salón se convierta en un lugar idóneo para escuchar música en vivo.
Galería fotográfica de Winterreise (El invierno de Franz Schubert) en La Gran Casa Escondida. Domicilio del violonchelista Arne Neckelmann. Fotógrafa:Gisel·la Esteso Núñez.
Este es el caso de Félix Esteso, profesor de instituto, escritor y uno de los promotores de los conciertos privados. <<Arne Neckelmann tras uno de sus conciertos me propuso que organizara uno en mi casa. Desde entonces he realizado varios. La diferencia es que no hay público, sino amigos y, por tanto, las veladas son muy familiares. Musicalmente, la experiencia es única. Además, los conciertos suelen terminar con una comida de confraternización>>.
Es verdad que la música en cada país y en cada época transmite diferentes mensajes únicos. Si bien la música clásica es la base de toda la música, incluida la que escuchan los jóvenes. <<Para mi hay buena o mala música independientemente del registro, ya sea clásica, jazz o rock>>, asegura Neckelmann. Por su parte, Antonio Rodríguez, afirma que la experiencia es vivir la música como algo muy cercano, muy natural y emotivo, desmontando el tópico de que la clásica es para entendidos o grandes auditorios.
Al inicio de cada concierto, el violonchelista hace una introducción de la pieza que se va a interpretar. Asimismo, narra curiosas anécdotas que sitúan al público en el contexto de la obra. Una vez introducido el programa, se le sugiere al público una donación económica voluntaria. De este modo, varios músicos que vienen de otros países como Alemania o Suiza pueden tocar en los hogares donde se organizan este tipo de reuniones culturales, ya que la aportación económica les puede ayudar a subvencionar parte del billete de avión.
Por otro lado, se cuida hasta el mínimo detalle del programa de mano. Este está diseñado por el dibujante Paco Roca, artista galardonado con numerosos premios, incluido un Goya por la película de animación Arrugas. Por tanto, en este tipo de eventos no solo se celebra la música clásica sino que además, se incorporan las artes plásticas y, en otras ocasiones, la literatura con la lectura de textos que sirven de interludio a las piezas que se interpretan.
Programa del 19 de noviembre de 2017 y portada dibujada por el artista Paco Roca.
El violonchelista asegura que cualquier obra de música tanto de arte como en general tiene el derecho y quizás la "obligación" de poder aparecer como algo vulnerable. Pues no son obras de arte eternas no tienen por qué perdurar en el tiempo. Son efímeras. <<Porque al final el intérprete está reflejando su manera de ser en la interpretación de la obra. sin pretender la perfección de la misma>> concluye Neckelmann.
Las próximas citas en La Gran Casa Escondida serán los días 8, 9 y 10 de diciembre de 2017, y se celebrará el Primer Gran Festival de Beethoven. En él, participará como invitado Salvatore Quaranta, violinista concertino actual del Palau de les Arts y concertino de la Scala di Milano.
Para disfrutar de la música no hace falta que sepamos nada de corcheas, fusas o semifusas. La música transmite sentimientos, no palabras. Por eso, podríamos decir que incluso suple los defectos del lenguaje y es capaz de llegar a cualquier persona de cualquier rincón del mundo. La música no entiende de fronteras. Y, además, nos proporciona placer y evasión. ¿A quién no le puede interesar esto en el mundo en que vivimos hoy?
Programa informativo de los días 8,9 y 10 de diciembre de 2017. Infografía de Gisel·la Esteso Núñez.

















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